Abderramán III; La Vida y Belleza de la Naturaleza

Abderramán III primer califa de Al-Andalus

Nota biográfica:
Nació el 7 de enero de 891 en Córdoba.
Abderramán III extendió por toda la Península Ibérica la hegemonía musulmana, independizándose del Califato de Bagdad.
Durante su reinado, protegió la producción textil, impulsó la agricultura y el regadío, buscando abrir nuevos mercados. Durante el siglo X, el Califato de Córdoba alcanzó uno de los mayores esplendores que se conocieron en la historia, y al-Andalus fue una de las grandes potencias de la época. Fundó la escuela de medicina más antigua de Europa y fomentó el estudio de la astronomía y de las matemáticas. Abderramán fue Emir de Córdova desde 912 a 929 y Califa de Córdoba de 929 a 961.
Abderramán III falleció en Medina Azahara el 15 de octubre de 961.
Por Revelación de nuestros Maestros de la Cosmogonía, sabemos que Abderramán III fue una de las reencarnaciones terrenas de nuestro Divino Maestro Jesús, el Mesías.
Abderraman III
Divino Maestro Jesús

A Abderramán III

Tras un galope certero
Vimos su semblante acercarse
Sus rasgos firmes y serenos
Daban paz al contemplarle.
Un recorrido complicado
De varios soles y revueltas
Le otorgaron a este heraldo
Un valor a toda prueba.
La justicia de Dios le acompañó
Para beneplácito de su pueblo.
El enemigo también palpó
Su grandeza y rectitud en cada duelo.
Su espíritu se ha ido templando
Con rigor a través del tiempo
El Padre le ha ido acompañando
en acción y pensamiento.
Enarbolad con entusiasmo
Agitad los estandartes!
El Hijo Dilecto se abre paso
Los lirios han de inclinarse.
Hna. Loreto Santibáñez
18-10-2015

La vida y belleza de la Naturaleza.

Miro a través de los cristales de mi ventana y veo la lluvia que cae suavemente sobre las hojas de mis queridas plantas, lavándolas y dejándolas brillantes y lustrosas. Y ellas se dejan lavar tranquilamente, como si hubieran esperado este acto de la Naturaleza, últimas señas del invierno que ya se despide.
Salgo al patio y hay un aroma a tierra húmeda, a lluvia generosa y benéfica, pues ha limpiado la atmósfera de la ciudad, dejándola respirable. Aspiro profundo y con fruición, oxigenando mis pulmones, dando gracias al Divino Padre por mandarnos esta lluvia, que aleja las enfermedades y al severo fantasma de la sequía.
Vuelvo a la cocina donde borbotean las ollas  despidiendo apetitosos aromas, a la espera que se unan todos los elementos, que gracias al arte culinario, nos permitirán saborear un guiso delicioso.
Es un día gris, silencioso y tranquilo, pero no menos bello. Las nubes se mueven en el cielo en una danza sin fin. Grises y blancas, se arrinconan y trasladan al impulso del viento, en un ir y venir, como si susurraran entre ellas discurriendo hacia dónde ir. Para mi es evidente que las nubes tiene vida propia.
Luego vuelve a llover con un viento suave, sin frío. Yo, con mi espíritu en paz, me deleito mirando el cielo nuboso, ya que el invierno me encanta. Entonces rememoro los días en que era estudiante…Los días de lluvia, gustaba caminar desde el Liceo, de vuelta a casa, pisando cada poza de agua que se hacía en el pavimento. Dejaba que la lluvia cayera sobre mis cabellos y mojara mi rostro, lo que para mí era una delicia. Llegaba a mi casa empapada, chorreando agua por los cuatro costados, ganándome así una buena filípica de mi madre, por no haber tomado el bus de regreso a casa. Entonces, a pesar del reto, me iba  a mi cama feliz de haber recibido en todo mi ser la caricia de la amada lluvia, y rogando que no dejara de llover. Y así, con el sonido de la lluvia que caía y que sonaba en mis oídos como un suave murmullo, me dormía con una sonrisa de felicidad. Estos son recuerdos que vienen a mi mente, tan nítidos como si hubieran sucedido solo ayer.
Ha pasado la lluvia. El cielo comienza a despejarse tímidamente, gracias a una suave brisa que mece las hojas de los árboles y de las plantas  de mi jardín con un vaivén incesante. Una bandada de palomas cruzan raudas por encima del parrón, buscando su alimento. Algunos rayos del sol alumbran en forma tenue. Él desea derramar sus rayos dorados y vivificantes sobre la tierra, pero las nubes no se lo permiten, pues son nubes insistentes, obstinadas, que se reúnen nuevamente parloteando entre ellas como viejas comadres y confabulando, como en un juego inocente, para no permitir dar paso a los rayos del sol. Las nubes oscuras suben y las blancas las siguen y se reúnen todas formando una hermosa cortina natural, que cubre totalmente al Astro Rey. Él, benigno y condescendiente, magnánimo, les da la oportunidad de señorear todavía en el cielo, porque sabe que al llegar la primavera, él lo dominará todo y no quedará ni una de ellas en el firmamento, que es su imperio.
Así llegará la estación más hermosa del año, donde toda la Naturaleza se revestirá de infinitos colores, en una renovación y renacimiento de una belleza maravillosa. Es admirable ver entonces el esplendor de los árboles con su exuberante follaje, donde juegan los distintos matices de verde en luces y sombras. Las flores se abren curiosas nuevamente, llenando el ambiente de suaves y deliciosos aromas, mostrando en sus pétalos la asombrosa paleta de los infinitos colores que usa el más Excelso Artista del Universo. Todo renace con una belleza exuberante, como elevándose en un himno de gracias al Creador Divino, por este momento mágico en que todo revive exultando en un himno de vida, armonía y belleza.
Cada especie del medio ambiente natural se reviste de hermosos colores radiantes. Entonces, al llegar los días límpidos y soleados de la primavera, aparecen, los pajarillos y las diversas clases de insectos, que añaden la  nota dinámica en esos días incomparables, llenos de luz y vida. Las abejas vuelan ejecutando pequeños arabescos en el aire, visitando en sus incesantes vuelos, las flores de árboles y plantas , con sus cuerpos impregnados del polen vivificante, emprendiendo luego de su labor fecundadora, el vuelo de regreso a sus hogares, con su buchecito cargados del nutritivo néctar de las flores, para culminar en la colmena su laborioso quehacer, produciendo  “blanca cera y dulce miel”…¡Cuán benéficas son las abejas y que lección de organización y laboriosidad dan al género humano!
Con qué tristeza me he impuesto de las noticias sobre la paulatina desaparición de esta benéfica especie de insectos, debido las nefastas acciones del hombre, por el uso indiscriminado de poderosos insecticidas en la agricultura.
Pero no solo las abejas se han visto afectadas por las acciones irracionales de la especie humana. La tala masiva de miles de árboles, está alterando profundamente el ecosistema, lo que ayuda al cambio climático, la erosión y la aparición de nuevos desiertos. Todo esto debido a la ambición desmedida y al afán de poder y riqueza de los hombres de la Tierra. Si el hombre, como ser dotado de razón, de discernimiento, respetara a la maravillosa Naturaleza que nos da la vida en nuestro planeta nodriza, cuán diferente sería todo.
Comprendo que no es más que un sueño, pero en mi entendimiento atesoro la idea que podríamos vivir en un mundo diferente, en este lugar privilegiado donde el Divino Padre nos dio la oportunidad de nacer y donde en esta reencarnación, después de siglos de tinieblas, hemos conocido el mayor tesoro que mujer u hombre alguno puede poseer sobre la Tierra; un tesoro que nadie puede quitar: Conocer la Verdad, es decir, conocer al Divino Padre Creador tal como Es, el Único Dios viviente y existente, que todo lo ve y todo lo sabe y que en Justicia da a cada cual lo que merece. Y este Mensaje Sagrado y Divino nos fue entregado por Madrecita Laura Antonia, en este confín del mundo, desde donde deberá iluminar a la futura humanidad terrena en el Tercer Milenio.
Madrecita nos enseñó a amar la Naturaleza, Obra Maravillosa del Padre, a respetarla y cuidarla en esta nuestra casa, ubicada en el extremo del mundo, en nuestro pequeño país: “Chile, fértil provincia señalada en la región antártica famosa”… como lo expresó en versos inmortales Alonso de Ercilla.
Nuestra Guía Espiritual y Profeta del Padre, nos mostró su gran amor por el Creador Divino y nos enseñó a amar a los animalitos, a las plantitas y al prójimo, siempre en justicia. Ella nos dejó ese legado de amor, transformándonos de seres indiferentes e ignorantes que éramos, en hombres y mujeres de fe viva, amantes y obedientes del Supremo Hacedor, que nos ha dado el ser y la vida.
Mona Lisa.
“Gloria al Divino Padre Creador en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad”.

Madrecita Laura Antonia

One Comment

Anónimo

Interesante y grandiosa reencarnacion, de Nuestro Divino Maestro Jesus, que por supuesto siguió las leyes del Divino Padre y propicio el avance en muchos ámbitos en esas épocas tan lejanas, pero que reviven hoy en día, como testimonio de que El Divino Maestro a venido muchas veces, a ayudarnos a progresar para reconocer y amar al Divino Padre Creador.

Bello y armonioso testimonio de la creación de Nuestro Divino Padre Creador. Con humildad y amor, se narra algo tan simple para el hombre profano, que no da cabida a nada más que su afán de materialismo y egoísmo.
Pero nosotros sabemos y reconocemos la grandeza y maravillosa obra de Nuestro Divino Padre Creadoren,en lo más simple y en lo más complejo se ve reflejado el esplendor, amor y perfeccion de Nuestro Padre Amado, que Reina en todo el Universo.

Bendito y Alabado sea Nuestro Divino Padre Creador.

"Gloria al Divino Padre Creador en las Alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad"

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